Integración sensorial y autismo

La Teoría de Integración Sensorial fue creada y desarrollada por la Terapeuta Ocupacional y Neurocientífica estadounidense Jean Ayres. En los años 60 comienza a publicar estudios que relacionan los problemas de aprendizaje con un procesamiento sensorial atípico.

Ella definió la integración sensorial como el proceso neurológico responsable de organizar las sensaciones que uno recibe del cuerpo y del entorno, para poder responder y funcionar adecuadamente en relación a las demandas ambientales. Gracias a las investigaciones de la Dra. Ayres y sus discípulos sabemos que el procesamiento sensorial atípico puede tener un impacto en el desarrollo y la participación en las ocupaciones de la vida diaria.

El niño con autismo muestra muchos de los síntomas de un pobre procesamiento sensorial, lo que se ve en los niños con trastorno mínimo del cerebro, y sus interacciones con el ambiente físico son correspondientemente pobres. Sin embargo, el niño con autismo tiene problemas adicionales, en el área sensorio-motor y en otras áreas.

Algunos terapeutas de integración sensorial han trabajado con niños con autismo, pero no hay tanta experiencia del profesional en general, manteniendo la terapia de integración sensorial con los niños con autismo, como con otros niños que tienen otro tipo de trastorno del cerebro. Algunos jóvenes con autismo han ganado con la terapia, mientras que otros mejoran muy ligeramente o nada. Se está animando provocar cualquier cambio apreciable en la organización del cerebro del niño con autismo. Especialmente subsecuentemente a los acercamientos bioquímicos al problema que han ofrecido ayuda sólo ligera, y las técnicas de modificación de conducta, que solo se abocan a la conducta del niño sin cambiar la condición en su cerebro que causa la conducta.

Desorden el Procesamiento Sensorial

Cuando los niños con autismo cooperan para tomar los test estandarizados de la función de integración sensorial sus resultados son normalmente similares aquellos de niños con dispraxia. Ellos tienen problemas en la localización de los estímulos táctiles, sabiendo donde están sus manos, pero ellos no pueden verlos. Ellos tienen muchos problemas con la planificación motora, como muestra una prueba en que el examinador asume una postura rara y el niño debe imitar esa postura. Aunque las respuestas posturales del niño no están muy bien desarrolladas, ellas son a menudo mejores que las aprendidas por los niños inválidos. Esto indica que las partes del cerebro del niño que procesa los estímulos propioceptivos y vestibulares necesita de muchas respuestas posturales. También aparece que los nervios que llevan la información a las áreas sensoriales de la corteza cerebral están haciendo un trabajo adecuado. Algún otro aspecto del proceso sensorial está causando el problema; alguna otra parte del cerebro no esta trabajando bien.

Hay tres aspectos del procesamiento sensorial pobre que nosotros vemos en niños con autimo.

1. La entrada del sensorial no está siendo “registrada” correctamente en el cerebro del niño, para que él preste atención a las cosas, mientras que en otros momentos él reacciona.
2. Él no puede modular bien entrada de la información sensorial. Las sensaciones especialmente vestibular y táctil, le provocan inseguridad gravitacional o defensa táctil.
3. La parte de su cerebro que los hace querer hacer cosas, especialmente nuevas o diferentes, no funciona normalmente, por esto el niño tiene poco o ningún interés de hacer cosas que son determinadas o constructivas.

Como los problemas sensoriales afectan la conducta

Por: Frances Vega

El autismo es un desorden neurológico que afecta como la persona procesa información. Por lo tanto esto resulta en problemas de comunicación,socialización y comportamiento. El cerebro de una persona neurotípica procesa un 80% de la información dentro del sistema nervioso de manera inconsciente . En el caso de un con autismo la mayor parte de este procesa la información de manera consciente lo que requiere de una gran cantidad de energía cognitiva y esto es una de las causas que el sistema nervioso se sobrecargue.

El sistema nervioso de la persona con autismo es frágil y débil debido a multiples factores:

1) problemas de integración sensorial

2) deficiencias nutricionales

3) efectos secundarios de medicamentos

4) patrones de sueño inestables

5) desordenes gastrointestinales

6) Pobre regulación de emociones

Si a este sistema nervioso que de por si es frágil le añadimos las demandas del diario vivir se va a cargar tanto que a la mas mínima irritación la persona va a estallar y va a tener un “tantrum” o pataleta.